Disertaciones surreales para ganar

Salvador Dali egg

Esta es una obra de Salvador Dalí que lleva por nombre “El huevo” Ahora la comprendo, el nacimiento y el nuevo amanecer…

Había visto caer uno a uno, rendirse y dar un par de palmadas sobre el tatami, con el fin de parar la lucha que habían empezado en diferentes momentos y en el mismo lugar.

Esta vez sería diferente, la buena actitud, la fe y la ciencia serían entonces la mejor arma para ganar. Le parecía increíble cada una de las excusas y posiciones ridículas frente a los retos de los otros. Negativos de nacimiento y por convicción.

Veía entonces en cada uno de los llamados retos impuestos por el diario vivir, una insignificante cuestión que mataría al hombre y castraría la mente desde niños, para centrar su posición y estilo de vida en los excesos dados por el dinero, la ausencia del alma y la pérdida de la ocasión. La falta de fe que dicen por ahí.

Fue en esa ocasión un débil para los ojos de Dios, la pobreza del hombre expresada en palabras sin sentido y gustos por lo gastado del momento a momento, ocultos tras el movimiento de las manecillas del reloj. Lo aburrido del juego cuando ya no quieres más y el reconocimiento de lo inerte de los pensamientos y acciones de quienes no creen y hablan del jamás.

Supo con orgullo que era el indicado para la nueva semana que habría de llegar, y que pese, a ser visto y pensado en otro día que no fuera domingo como último día de la semana regular, las oportunidades y las ganas de vivir, seguirían yendo de la mano de él de arriba y la luz que te muestra cada nuevo sol, y que deja atrás la marcada sombra que observan muchos que solo miran para atrás.

Álvaro Medina Mejía.

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El duelo

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Imagen tomada de la película “Fight Club”

Creyó que sería suficiente estar atento mientras miraba a través de la ventana. Los corredores repletos de gente circulando a primera hora de la mañana le impidieron a Paul pensar con cabeza fría lo que debía hacer para matar.

Miró a su lado y descubrió que debía eliminarlo lo antes posible, y para ello requeriría de un plan. Pensó y pensó, y no se le ocurrió nada. Mientras tanto, ese del mentón partido se frotaba las manos y amenazaba con atacar primero.  La hora de salida por el café se veía venir y perdería la oportunidad perfecta para matar. Si su ataque era certero su conquista sería segura.

Ella miró a través del ventanal, y de momento, supo de las intenciones de ellos al verlos como se miraban sin parpadear.

El reloj sonaba segundo a segundo, y como si fuese en el lejano oeste, se ubicaron frente a frente, y uno de ellos procedió a atacar. Paul le sonrió y lo miró directamente a la nariz. Comenzó a hablarle de temas estúpidos, de esos que se le ocurren a uno dentro de un ascensor. Y siguió a la segunda parte del plan. Miró fijamente las fosas nasales de su contrincante y haciendo movimientos que indicaban picazón en la punta de su nariz mandó su mano a la boca y giró la cabeza indicando que pasaba algo. Metió sus manos a los bolsillos y se preparó para matar.

Su reacción fue rápida. El del mentón partido se levantó de la silla y mandó su mano al bolsillo de atrás. Sacó de allí lo que pensaba, un pañuelo con el cual tapó su nariz y ocultó su incomodidad. La miró a ella sin que volteara a verlos  y con una palmada sobre su pierna se alejó de allí.

Justo en ese momento salió ella de su oficina para tomar el café, mientras Paul se levantó de su escritorio para abordarla con una sonrisa en sus labios y una rosa que puso entre sus manos, mientras ella se tomaba su pecho y caía muerta, de la emoción.

Álvaro Medina Mejía.

Un cuento medio adictivo

Tomó el arma y con gran valentía disparó sobre la TV…

Y con un disparo de basura sobre su cabeza perforó sus ideas para colgarlas de la puerta, mientras ella, a la entrada de la habitación, describía con la sarcástica sonrisa que no pasaría por allí, y que preferiría entrar por la ventana para no caer en el juego que alumbraba bajo la puerta y que amenazaba atacarla. Era como una de esas trampas para capturar a grandes presas.

Se lanzó desde el ático para caer sobre el techo que daba al ventanal. Tomó el aire suficiente, el poco que dejaron  las hojas del sauce viejo que la catapultó sobre la humanidad de Jota. Se paró frente a él,  le miró a los ojos, y se dio cuenta que no existía espíritu dentro de su alma, que talvez, su pensamiento divagaba en su inconsciente.  Mostraba como a través del REM bajos sus párpados cerrados, su cabeza dirigida hacia la TV que saltaba de canal a canal, y su dedo, como presionaba con fuerza el arma que había destrozado su masa dentro de la estructura craneal. Era una situación sin control remoto, común para los habitantes una ciudad de estas en el tercer mundo.

Tomó aire y bajó su cabeza que dejó caer sus cabellos rubios largos sobre la alfombra de su amigo. Tomó el arma y con gran valentía disparó sobre la TV de Jota. TURN OFF y hasta ahí llegó la historia, justo en horario triple A.

Al día siguiente, los diarios ocultarían que muchos murieron noche a noche…

Álvaro Medina Mejía. #Cuentos.

La verdad de la historia sobre Iron Man de Marvel

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¿Y podría usted hacerme de una vez la operación de Iron man?

Era una propuesta viable después de todo. Entrado en gastos, resultaría ser una idea perfecta para solucionar un problema de arteria bivalva que la asesora de la entidad prestadora de salud debía escuchar. El problema resultó ser la respuesta dada a través de una sonrisa de las que te dicen no.  Un rotundo no.   – Esto no lo cubre la EPS, añadió.

Hablé con mi médico del caso, del 1 en 100 a mi edad,  y sobre los pormenores de la cirugía. Y aunque la válvula y el electrodo conectado a la unidad de energía gamma de Iron Man no son compatibles por su efecto magnético, esta situación me llevó a pensar cómo un tipo en medio del desierto, sin pasar por las manos mágicas de los cuidados hospitalarios, y sin elementos quirúrgicos y asepsia logró sobrevivir al secuestro y persecución de un grupo de terroristas que lo vio volar para escaparse sin darle una aspirina o Warfarina.

Stan Lee no estaba tan loco al crear esta historia tan disparatada; la cantidad de personas operadas de corazón abierto, y con válvula  en su mayoría, resultarían ser los hombres y mujeres de hierro a los que Dios les ha cambiado la vida. Ahora bien, cambian algunas cosas, algunas cosas que no son de tipo médico, son del estilo de vida y manera de pensar. Un hombre de hierro no cree en el “no puedo” de muchos mortales, su corazón posee ahora una coraza que lo protege de la debilidad física de muchos y la desesperanza de otros, para darle cabida a las ganas de ayudar y sentirse libre, a la fuerza de sus latidos para tocar las fibras de los que desearían aprender a  vivir o critican negativamente todo en sus vidas. Hombres de hierro para sentir un corazón tan fuerte y limpio como el alma del equipo de médicos, enfermeras, administrativos y familiares que permitieron levantarse de una cama a los que ganaron unos kilos en su corazón y salieron al mundo para decir gracias a Dios y gracias a la vida por convertirnos en Iron man.

Dedicado al equipo de CardioVid y a las familias de los hombres y mujeres de hierro.

Imaginarios de una tarde fría

CÚBICA email

Les comparto “Cúbica” Una ilustración más de la serie “Palabras mágicas” rayas y sombras a punta de tinta, pincel y pluma para representar la creatividad del imaginario que busca provocar a la razón.

Amedina Mejía

Y hablando de creatividad…

Tómate un buen café con la creatividad de M.C. Escher. Pintor holandés de figuras imposibles. Módulo de pensamiento creativo.

“… y mira a su derecha, ve un gran árbol de manzanas cuadradas, toma una y la muerde. Abre la puerta con su llave cuadrada, mira sus manos, se ve frente a un espejo y se desploma. Se había contagiado, era un hombre cuadrado” Alvaro Medina Mejía