El artista de sus sueños. Crítica al mundo del arte

Tras el artista

Y en ese momento despertó pensando en las mil y una formas de plasmar sobre el lienzo lo que había visto y hecho a través de su sueño. Y como era lo acostumbrado, boceteó y escribió la forma en que lo diseñaría para no ir a olvidarlo. Su cerebro derecho solía jugarle malas pasadas a su memoria.

Se paró frente al lienzo y recordó que dividir el plano podría ser el primer boceto para construir la obra que tenía pensada. Partió el lienzo en mitades usando diagonales e indicando futuros puntos focales, y cuando, dio la primera pincelada, determinó qué color, en este caso, su color preferido, marcaría el punto fático para dar el inicio y el recorrido visual a la obra que dictó su inconsciente

Pensó en lo ilógico para llegar a lo lógico de la manifestación inconsciente que lo llevaría a plasmar su obra artística de tinte surreal. Como si una fuerza externa, del alma y guiada por los recuerdos de la vida y de la metafísica que se ancla en la teoría del supraconsciente casi celestial, libre de raciocinios y ataduras, como si fuese sacado de una guía impresa con índice y demás, pintó en tres meses lo que medido en horas es complejo calcular, para luego pensar que talvez el lápiz y el pincel cobraron vida y lo lograron desdoblar.

Creyó tanto en sus años de estudio y práctica, en la creatividad, en el talento y la firme decisión ante el reto del artista y la hoja en blanco, para plasmar lo que su alma e intelecto le presentarían  luego a miles de observadores que posiblemente se irían ante la presencia de un crítico dominado por gustos propios y las tendencias en el mercado del arte, que si bien de técnica, colores e historia, su formación y experiencia le permitirían saber, posiblemente la obra sería de bajo interés para su corriente, pues no le llevaría a figurar en destacados de revistas o ser mencionado por las grandes personalidades del jet set y millonarios en cadena.

Tendrían grandes artistas como Van Gogh mejor calidad de vida. Tendrían todos esos artistas de mochila al hombro y bolsillos vacíos más respaldo para seguir su carrera creativa, llenas de sueños para pintar, solo si, las universidades enseñaran a mercadear el arte y las galerías o personas que saben de ello, valoraran el trabajo y la responsabilidad de trabajar para quienes ven en el arte su sueño.

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