El vendedor de sueños

annuity-leads-02

El papel del asesor de ventas le ha permitido ganar más nombres, como el de Vendedor de sueños.

Una vez la historia había empezado, el narrador se negó a creer que existiese un papel diferente para él. Cada persona que pasaba por allí hacía del momento el más agradable, una experiencia que involucraba cada vez más amigos, y eso, era lo que ellos deseaban encontrar.

Cada uno de los visitantes  tomaban aquella historia como propia, iban solo al centro comercial para verle, hablarle y traer algo de allí; sin embargo, lo que en el fondo la mayoría de transeúntes, seguidores en redes sociales, antiguos y nuevos visitantes querían, era sentirse importantes y creerse más dueños que los mismos propietarios. Ellos eran cada vocal y consonante en su nombre, cada color y cada aroma, cada palabra y cada gesto, mientras recibían la información que deseaban encontrar allí, persuadidos por los beneficios y atributos que de seguro se traducirían en la credibilidad, que en el medio era tan compleja de conseguir.

Los mensaje en redes sociales, en las vallas, en los afiches y en los comerciales de televisión, en donde  se encontraba la promesa de venta, era lo que buscaban en cada tienda que debía ofrecerle siempre lo mejor, el servicio y el lenguaje empleado en la atención que representaba más del 80% de influencia sobre la compra de un sueño que buscaban en el punto de venta, a vendedores de sueños, como les llamaban por ahí, intermediarios para la entrega de productos y promesas de ventas con deseos realizables.

Una vez reconoció en el día día lo que le dijeron en el fin de semana anterior, tomó la decisión de creerse un contador de historias y vendedor de sueño realizables, no sin antes leer con detalle y hablar de la responsabilidad de su trabajo, la transparencia y la ética de su servicio, leal a los llamados clientes y a él mismo, a la imagen de la marca, con valores expuestos en la historia de la misma, algunos anexos a él a modo de principios y otros ya adquiridos en lo que algunos llaman “familia de bien”.

Entonces, se miró al espejo y abrió la puerta del local, su lenguaje corporal y las palabras que salieron de su boca se encontraron alineados con un montón de emociones positivas que buscaban seducir. Era entonces el vendedor de sueños y contador de historias quién empezó con un buenos días, y le pintó ante sus ojos el imaginario que él cliente quería encontrar.

Álvaro Medina Mejía

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s