No 6. Siéntase bien consigo mismo

Los seis principios del servicio al cliente
No 6. Siéntase bien consigo mismo
Si bien, todos los saberes son importantes, el “saber ser” es uno de los relevantes dentro de la lista.
El conocimiento no es nada sin la actitud y la práctica. En los talleres de ventas y servicio que realizo con equipos de ventas y estudiantes en general, se busca canalizar adecuadamente la adrenalina y energía.  Es la manera como te sientes, te comportas y luces, como te ven los otros.

¡Vender es comunicar efectivamente, y comunicar efectivamente es sentirse bien consigo mismo!

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El hombre que se tragó el reloj sin pulso

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Y como creyó que el tiempo pasaba muy rápido, se tragó el reloj para vivir despacio y con más ganas. Esa fue la razón que expuso, mientras explicaba la clave para vivir.

Fue algo mágico e inverosímil lo que contó. De pequeño siempre sintió el tic tac tic tac del ahora gran árbol frente a la ventana de su casa. Hasta que pudo volver a aquel sitio que ya no cuidaba el perro bravo de su niñez. Este había muerto debido a un susto a media noche, tras el cucú del reloj del comedor.

Tenía espinas y estaba lleno de ramas entrelazadas. Subir para inspeccionar allí se convirtió en una hazaña que pensó se había acabado, cuando vio a la altura de sus ojos, un reloj brillante y sin pulso que se movía y sonaba tan fuerte que movía las ramas junto a él.

Fue inevitable ver aquel reloj que lucía casi nuevo. Era mágico, como el anciano dueño de la casa del árbol quien se dedicaba a la relojería a modo de hobbie, tras haber sido toda su vida, un cirujano de corazón, de esos afamados y exitosos, pero que ya no ejercía su profesión.

Dio aquel paso para verlo de cerca, y con boca abierta, cayó de lo alto para recibir de los arbustos un gran rasguño en su pecho, y un reloj que pasó de largo a través de su garganta y que se alojó en lo más profundo de su corazón. Al menos eso fue lo que le dijo el relojero y cirujano vecino, quien lo auxilio y agregó: No te preocupes, seguirás muy vivo. Sentirás un tic tac tan adentro que será como un motor que sonará, justo cuando prefieras el silencio.

Abrió sus ojos y no vio al anciano. Siguió su camino en silencio, justo al ritmo que le dictó su corazón para toda la vida.

Y desde entonces, ese episodio marcó la clave para vivir.